jueves, 13 de marzo de 2008

Aclarando

Y no para que oscurezca, sino para que se entienda que tampoco es cuestión de andar pecando de aquello que critico: la sentencia.
Y menos aun para cargar tintas en ánimos que tienen todo el derecho del mundo de desahogar penas como más les plazca. Que cada uno llora como puede y ríe como le gusta.
Lo patético, opino, no es llorar ante cámaras, públicos o desolados espejos solitarios, sino perdernos la oportunidad de ver un poco más allá del espectáculo del llanto.
Y más allá es, paradójicamente, más acá. Acá adentro, en el fondo de mí misma, que a veces parece la galaxia más lejana.
¿Qué me duele?
La futura falta de la risa, la temida ausencia del talento, la certeza del hueco de la mediocridad acechando, ¿quién echará chispas al fuego sacro de mi inteligencia?
Hay tan poco por lo que reir, parece, que retorcemos lágrimas de acá y de allá para regar la despedida de quien vivió para regalarnos alegría con generosidad inmensa.
Eso, aprendamos, carajo!
Seamos generosos, seamos felices. Riamos, porque somos capaces de darnos aquello que más valoramos. Que Guinzburg vivió haciendo siempre lo que quiso, que trabajó sin descanso para divertirse, que se mató de risa, el loco...
¿Y por qué no tratar de hacer lo mismo?
Si no tuviéramos la capacidad de la risa, de la diversión, de la felicidad, nada de lo que hizo Guinzburg nos hubiera tocado, ¿no es mejor homenaje cultivar ese -este-jardín?

La muerte real

A ver, ¿qué quiero decir realmente?
Desde ayer a la mañana estamos todos atisbando la magnitud de la muerte de uno que merece los mejores adjetivos: grande, genio, único, multifacético, talentoso, y etcétera abultado...
Murió Jorge Guinzburg. Y todos tenemos algo para decir, no? La peregrinación por el muro mediático de los lamentos es variada y coincidente: "qué dolor, qué pérdida, qué vacío".
Y es cierto, si bien algunos sufren con corrección política, en general la tristeza es genuina. Pero la esencia del asunto -o lo que yo quiero decir porque para eso tengo mi blog- es que a mayor importancia de quien se fue y otros eufemismos afines a la muerte... mayor es la conciencia de la ídem.
¿Qué?
Que cuanto más me importa el muerto/a, más grande es la noción de que la muerte está ahí, existe, LLEGA... Si se muere alguien que me importa, YO, que soy quien más me importo en el mundo, TAMBIEN voy a morirme.
Por eso no puedo aceptarlo, no lo puedo creer, NO PUEDE suceder. ¿Cómo alguien que afecta mis emociones, me conmueve, me alegra, me entristece, me hacer sentir viva, se va a morir?
Ergo, cuando muere alguien tan querido, nos lloramos a nosotros mismos por adelantado...
Nos lloramos a cuenta de lo que, en "ese" momento, no podremos llorarnos. Y también, por las dudas, por quienes, tal vez, no van a llorarnos...
Mmm... qué patético.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Me aburre la realidad

Alguna vez dije: "era periodista", cuando me preguntaron qué hacía. Y alrededor creció un murmullo corrector, ja, justo a mí... "SOS periodista", me remarcó una repentina sabedora de mi verdad evidente, "lo que pasa es que ahora no estás trabajando, pero siempre vas a ser periodista...".
Un dilema shakespereano que no daba para resolver a las diez de la mañana en una clase de... "técnicas de cuidados paliativos" (asistencia a enfermos que ya no pueden con su vida) en la que fui a recalar, precisamente porque YA NO ERA periodista...
Esa fue una de mis rebeliones contra el oficio de andar metiéndose en todo lo que pasa para contárselo a gente a la que no le interesa ni puede hacer nada para que deje de pasar, porque por otra parte, ya es demasiado tarde.
De todas maneras, y a cuento de mis contradicciones, el curso me hizo pensar en la cantidad de buena gente dispuesta a trabajar ayudando a otra gente, con la que yo tenía tan poco que ver. Y no porque no me considere buena gente (y ese es tema para mucho más) sino porque lo que me alejaba del periodismo es lo mismo que me aleja de alguna buena gente, solo que del otro lado. Es decir, el exceso de análisis o la falta de análisis.
¿Para qué sirve saber lo que pasa? Para no andar colgado de la rama cuando afuera el otoño viene deshojando... Para tener de qué hablar cuando tomamos mate y no tenemos de qué hablar. Para dormir con pesadillas, para chivoexpiar puteadas, enojos y dolores que tan poco tienen de mass-media... Y también para decidirse a escribir finalmente un BLOG!
Claro que sí. Porque al fin y al cabo YO, (yo, yo, yo!) también tengo algo para decir de la santa sanata diaria, y si ante mi pc el mundo me salpica, con mi blog puedo chorrear mis inteligentes puntos de vista, mi sagaz comprensión de la entrelínea, mi propio plus binario última cosecha o tempranillo, como mejor le guste.
Por favor, ¿qué terapia puede resolver esta inútil ansia de fama plug and play?
Si en realidad, la verdadera motivación de los desvelos y nocturnidades que acometen a los blogueros es que al final del post no se encuentre el odioso "0 comment", que nos deja de repente solos frente al monitor donde nuestra sombra está, mi amor, desamparada...

viernes, 15 de febrero de 2008

Por la belleza real

martes, 15 de enero de 2008

Detalle

Doblemente breve

un detalle

una rispidez visual

ella es una palabra olvidada

en un poema que no debería existir

Juez y parte

Juez y parte

de esta noche

que espeja una galaxia

atravesada y extendida

por tus párpados

de estaño

opino:

es un furor de abril tu soledad

calles breves

reiterándose en tus pies

de libre invierno

calles como en andas

de tus soberanos tiempos

Pero es tu soledad

el tema del breviario

Soledad de marras

citándose a la vuelta de cada madrugada

ardorosa soledad diseccionada

colgando de los vastos

enormes

telones del encierro crujiente

de tu cama

ya no una soledad

una andanada

de vacíos adheridos a tu carne

una repetición constante

una cerrazón temprana

de tus poros arrojados al desgaire

Pero es TU soledad

un patrimonio en clave

un cerco áspero

que invoca un código de sol

para acabar

Y te pregunto:

¿existirá?

Perdón...

Quizá es el frío

quizá es la tarde

quizá un furor de abril

quizá la mala costumbre

de ser juez y parte

No florecimos



La luz anclaba sus jirones

en los bordes

rebelados de tu boca

te excedía un océano

de parálisis

y nos ahogamos

yo en la curva

maniatada de tu lágrima

esa rabiosa desconocida

que me alejaba

al rincón de todos los oscuros

y los nadies

vos en mi cobarde observación

de angustias que se clavan

en las tierras

de mi errante sed de almas

No florecimos

Y desde entonces

arrastro mis ojos arados

tras la semilla de tu llanto

que dejé llevar al indolente

opaco, inoportuno,

indiferente

terreno de los rostros olvidados

Palabra


Es esta palabra

trastabillada

en los mares

la que fluctúa

plena de hipnosis

en la barcaza de mi palma

Disparada desde la nada

me ha herido

irreversible

una palabra

una sola

ladina, disfrazada

carcajea, se arrebola

ay... cuando se planta y satiriza

lustrosa por el zaguán

en el que apenas sopla la memoria

es ella la que manda

crepita entre mis dedos

la malvada

se hace ignorar

corre, desenvuelta en mi ardid

entonces habla

Mentira...! me susurra

y a veces canta

es esta palabra no una melodía

ni la lluvia acariciándome las uñas

ni este ta-ta-tam

donde redobla y se cae la tarde

todo eso no es nada

Ni imaginan la pirueta

en que ese ardor me asalta

es que es ella

la mismísima

la palabra.

huecos y huesos


Me quiebro

tengo los dedos mojados

helados, inquietos,

desiertos

Me tiemblo

de no respirarte

beberte, arrastrarte conmigo a palmas abiertas

sobre mi cuerpo de huecos y huesos

y besos

abriendo en tu boca

mi desbocada conciencia

mis labios doblados

resecos, quemados

pegados al tobogán de tu sal

Me caigo, me quiebro

me tiemblo

me pierdo

me sepulto en tu agua

Voz, manos, pies

identidad de cemento

Te peso y levito

Y adios

abandonar un gemido en tus nalgas

Y borrar hasta mi olor de tu sombra

Dejar de existir

para ver abarrotada la oscuridad con tus piernas

para verte morder la noche espesa

en el desamparo del límite

en la acre soledad de la espera

-me seguirás la huella si acaso respiro

mientras dibujo un trazo de sabor en tu espalda-

Me abro me incendio

me derramo de hambre sediento

vuelvo

te arraso desciendo me escapo

me resbalo en tu alma

me caigo me pierdo me quiebro

me tiemblo

tu inmensidad me estalla

Me muero un milenio

-Nada-

Alrededor

ni siquiera se ha movido de lugar

la madrugada.

Inconclusa

Inconclusa fantasía yace al borde

de esta ciudad despareja

fuera de foco

Tu perfil de agua escondido en mi ignorancia bloquea una avenida

te vas

y solo me quedan estos ojos para envolverte